Este 8 de marzo, nuestro centro no solo conmemoró el Día Internacional de la Mujer, sino que se transformó en un espacio de encuentro y aprendizaje compartido. El alumnado fue el protagonista de una jornada dedicada a visibilizar a las mujeres que nos rodean y a reflexionar sobre la igualdad real.
Un mural con rostro propio: Nuestras referentes
El proyecto central de este año fue la creación de un mural colectivo que ha llenado nuestras paredes de historia viva. En lugar de buscar nombres en los libros, miramos a nuestro alrededor: madres, abuelas, tías, vecinas y amigas.
Gracias a la colaboración de todo el alumnado y sus tutores/as, logramos recopilar fotografías de esas mujeres que son nuestros referentes cotidianos. Cada imagen fue adaptada y colocada con mimo, formando un mosaico que nos recuerda que la genealogía femenina es la base de nuestra sociedad.


Liderazgo y conciencia en el Edificio Lago
Uno de los momentos más potentes de la jornada tuvo lugar en el Edificio Lago. Allí, el alumnado voluntario de 1º y 2º de Bachillerato demostró una madurez ejemplar al actuar como guías y dinamizadores para sus compañeros y compañeras menores.
A través de un «cuadro de responsabilidades» perfectamente organizado, los voluntarios lideraron cuatro estaciones de trabajo críticas:
- Termómetro de la Igualdad: Una dinámica visual para medir la percepción de la equidad en nuestro entorno.
- Microteatros: Representaciones breves que nos permitieron identificar y debatir sobre situaciones de desigualdad cotidiana.
- Relación de Datos y Enunciados: En esta estación, el alumnado se enfrentó al reto de relacionar datos estadísticos sueltos con sus enunciados correspondientes. Tras descifrar las cifras, debieron clasificarlas por temáticas para asegurar una comprensión profunda de las brechas que aún persisten
- Mapa de Agresiones en RRSS: Una actividad necesaria para visibilizar y prevenir la violencia en el entorno digital.

