800 estudiantes -uno por cada preso fugado hace 88 años- de nueve centros educativos navarros diferentes recorrieron los días 6, 7, 11 y 14 de este mes de mayo dos tramos del GR-225, la ruta de montaña que sigue los pasos de los presos fugados del Fuerte de San Cristóbal el 22 de mayo de 1938. Se trata de la octava edición de esta marcha de ‘Las botellas de la Libertad’, actividad con la que se pone fin al curso en el programa educativo ‘Escuelas con Memoria’ que organiza el Departamento de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Ejecutivo Foral a través del Instituto Navarro de la Memoria.
El 6 y 7 de mayo el alumnado de 4º ESO y Historia de Navarra de 1º de Bachillerato de IES Mendillorri recorrió con el alumnado de la ikastola de Lizarra la primera y la cuarta etapa del GR-225, es decir, desde Ezkaba hasta Olabe, y de Sorogain hasta Urepel.
De Ezkaba a Olabe
Al inicio de la marcha, el alumnado ha recogido las “Botellas de la Libertad”, símbolo que acompaña toda la marcha hasta Urepel, que contienen fotografías de los presos y cartas manuscritas por ellos durante su estancia en el penal. A lo largo del recorrido de la primera etapa de la GR-225, el investigador Fermín Ezkieta ha explicado más detalles sobre la fuga en los parajes que fueron atravesando los fugados, especialmente en los puntos en los que hubo detenciones y asesinatos. Asimismo, han acompañado a los y las alumnas personal del Guarderío de Medio Ambiente-Basozainak del Ejecutivo Foral.
La primera etapa ha finalizado en Olabe, junto a una de las primeras fosas exhumadas en Navarra desde que el Gobierno de Navarra asumiera la responsabilidad de buscar a las personas desaparecidas y asesinadas dentro de las políticas públicas de Memoria. En este caso, en 2016, fueron exhumados los restos de 16 presos fugados que fueron asesinados sin juicio alguno al día siguiente de ser detenidos. De ellos, tan solo dos han podido ser identificados hasta la fecha: Francisco Lecea, vecino de Mendavia; y Máximo Sainz, de Desojo y residente en Vitoria-Gasteiz. En este Lugar de Memoria Histórica de Navarra se celebra todos los años, al acabar la etapa, un sencillo acto de homenaje con actuaciones preparadas por los centros educativos participantes.
De Sorogain a Urepel
El alumnado ha recorrido este tramo portando consigo las botellas que partieron del fuerte de Ezkaba. Durante el último tramo del camino, han sido acompañados de niños y niñas de la Escuela Elemental de la localidad bajonavarra a la que llegó Jovino Fernández, uno de los tres fugados que consiguió culminar con éxito la huida.
La etapa ha finalizado ante la escultura en recuerdo a Jovino Fernández y a todos los presos que pasaron por el penal del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba. A su llegada, el alumnado participante ha hecho entrega a Xole Aire, alcaldesa de Urepel, de las botellas de la libertad que han sido llevadas desde el fuerte y se ha celebrado un acto por la memoria de los presos fugados, en el cual alumnado de 4º de la ESO del modelo D han interpretado la canción “Txoriak txori”, finalizando con el baile del aurresku por parte de tres alumnas de 1º de Bachillerato de la asignatura Historia de Navarra.


